viernes, 19 de enero de 2018

Inversión


Hay canciones para echar de menos
o hacerlo a la inversa
que sería algo así
como
que los ojos azules
en los que Damien
quisiera volver a navegar
fuesen los tuyos
o unos tan
tan parecidos
que qué importaría
que fuesen otros.

Los viernes por la noche también se puede echar de menos.
Debería estar prohibido.

Lo mismo que no saber escribir poemas.


viernes, 12 de enero de 2018

Silencio


El silencio es un reto al que muchas veces no estamos acostumbrados. 

Puede ser alivio e incluso sanación aunque es muy difícil acallar los ruidos externos y más aún los internos para permitir una escucha real de nuestro silencio. A veces, no queda otra que guardarlo. Y en otras ocasiones es la más sabia elección. 

También hay un silencio oprimido y doliente, ese de lo que se niega o se nos negó. Ese necesita de palabras y a veces incluso de gritos para encontrar el descanso. 

Qué raro es todo con sus vértices y vórtices.
Silencio, un poco más.


domingo, 31 de diciembre de 2017

En el filo del calendario


Un año es un mundo que pasa volando. Un año es la forma que tenemos de nombrar a un espacio de tiempo para poder contabilizarlo, como tanto nos gusta. Pero es difícil hacer recuento de todo lo importante que nos ha sucedido justo cuando termina pues estamos muy llenos de recuerdos, emociones, paisajes, personas y sucesos. Aún así, yo también tengo la sensación de que este no ha sido un año nada fácil, por muchos motivos.

La actualidad que se nos muestra en gran pantalla no da tregua a la ilusión. Esto lo tendría que repensar la gente del periodismo. Yo que soy bastante permeable he pasado días preocupada, enfadada, triste e impotente, sin entender muy bien en el fondo por qué, pero sabiendo que los desafíos que nos incumben a todos están liderados, tantas veces, por pirómanos irresponsables. Y que seguimos atascados en cuestiones de territorios, banderas y fronteras, lineas divisorias que al final no hacen sino complicar nuestra humanidad puesta en juego, dejar a las puertas de la promesa de un mundo mejor a aquellos que huyen aterrorizados y disputar por un sentimiento de pertenencia o no a quienes parece que necesitan una tierra en exclusiva para ellos. No digo que sea fácil, pero sí que es tristísimo estar así en ese futuro que era el siglo XXI para quienes nacimos antes.

A nivel personal ha sido un año de muchos cambios, pérdidas difíciles, despedidas y decisiones importantes. Noto la edad, noto el momento, noto algunos vacíos por los que todavía me deslizo y también la fuerza de la vida, ese saber que todo va pasando y ningún estado, por más que nos parezca tenerlo aferrado -para mal o para bien-, es constante. Muchos pequeños logros, reconocimientos celebrados y alegrías brillantes. Un periodo de compartir con muchas personas implicadas en distintas facetas vitales que me interesan. Muy variado e interesante. Pero un año también de bastante soledad, con su dosis de aprendizaje, libertad y melancolía. A veces me pasa que tengo que salirme del mapa para mirarlo mejor, me equivoque o no.

No sé si hay un deseo único que yo pueda formular para este año nuevo que llega cargado de retos, oportunidades y proyectos... pero quizás lo que más falta nos hace sea amor, humor, belleza y salud, eso que aprendí a desear gracias a Josey en los tiempos de Zarandia Sie7e y que me parece que representa lo imprescindible. Nunca me olvido. Lo demás viene de la mano.

Abrazos.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Árbol que cae en silencio


Aunque vuelvas, probablemente no te veré.
Caerás, como cae un árbol seco en medio del bosque.
Ni siquiera lo notaré.



 fotografía de Vlad Artazov

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Solsticios


Mañana dicen que llega el invierno y, a partir de ahí, empezarán a alargar los días. Esto ha supuesto siempre para mí -junto a algún otro ajuste del calendario que no acabo de controlar bien- una especie de incongruencia planetaria, de descacharre entre lo que es y lo que se siente. Invierno es recogimiento y oscuridad y, sin embargo, llega con la promesa de más tiempo de luz, ¿no es raro? 

Hoy me deslizo por mi día saboreando la cortedad del presente mezclada con el café. Aquí estoy con los canales abiertos, permitiendo que vengan a visitarme algunos recuerdos que son casi improntas, marcas de vida. Aquel concierto fue hace muchos años, diría que unos veinte. Me vuelven ahora canciones de esta gente que grabó algunos discos bellísimos. El desgarro particular en la voz de este hombre que ya falleció, los arreglos, la instrumentación y el aire andalusí. Esa mezcolanza impura que rueda perfecto y a mí me emociona. También se acerca a visitarme mi juventud de entonces mezclada con el aroma mediterráneo. Tanta gente guapa que pululaba por Huesca y se encontraba, nos encontrábamos, acá y allá, atrapados por las especias que lanzaban al viento gente como Radio Tarifa, como otros druidas sonoros también. Teselas y más teselas que me vienen a rondar y me recuerdan que el mosaico de lo que somos viene de muy lejos y de muy profundo.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

don Nadie en la ciutat triste


En la ciudad triste
los sueños quedaron suspendidos
   a la altura de las cloacas

No hay consuelo para el horror
   ni alivio para el agujero negro del velo del paladar

En la ciudad rabiosa
hay un laberinto del que no sabe salir el desamparo
   mientras el vómito se cuela por las rendijas de los corazones

En la ciudad rota no queda un lugar donde hacer pie
y un verso -como dicen los herederos de don Nadie-
   un verso sigue faltando

No hay alivio para el agujero negro
   ni consuelo para el horror del velo del paladar

En la ciudad triste
estamos tú y yo y todas las lágrimas del mundo
   y el verso, la estrofa perdida
   que no aparece.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Otoño, todavía

Hay personas de fuego que arden la vida -como decía Sampedro- y suelen coincidir con los imprescindibles de Bertolt Brecht. Existen personas incendio, arrebatadoras, que pueden arrasar también lo bueno y quizá su trabajo consista en aprender a arder sin quemar. Luego están los pirómanos, esos hijos de puta que a su paso tan solo dejan desiertos y desolación.